El secreto de la reina sirikit: moda, diplomacia y un legado en parís

París se rinde a la elegancia y la astucia de una reina que supo tejer la moda y la política. El Musée des Arts Décoratifs abre sus puertas a una exposición excepcional que desvela el armario de la difunta Reina Sirikit de Tailandia, una colección que trasciende la mera vestimenta para convertirse en un relato fascinante de poder, tradición y modernidad.

Un encuentro real que cambió la moda francesa

La muestra, titulada “La Mode en Majesté: Vestido Real Tailandés de la Tradición a la Modernidad”, conmemora el 170 aniversario de un tratado entre Francia y Tailandia, pero sus raíces se hunden mucho más profundo en la historia. En 1686, el rey Louis XIV recibió a embajadores de Siam en el Salón de los Espejos, un evento que desató una ola de inspiración siamesa en la corte francesa. Siglos después, la joven Sirikit Kitiyakara, hija del embajador tailandés en París, encontró el amor con el futuro rey Bhumibol Adulyadej (Rama IX), un romance que culminó con un matrimonio en 1950, justo antes de su coronación.

Sirikit, convertida en reina a los 17 años, demostró una habilidad innata para utilizar la moda como herramienta diplomática, una maestría que la comparó con frecuencia con Jacqueline Kennedy. Su compromiso con el comercio de seda tailandesa y la artesanía tradicional, sumado a su pasión por la alta costura, dio origen a una amistad duradera con Pierre Balmain, su sucesor Erik Mortensen y la prestigiosa casa Lesage, un intercambio cultural que enriqueció tanto la moda oriental como occidental.

Balmain, lesage y la reina: una alianza creativa inigualable

Balmain, lesage y la reina: una alianza creativa inigualable

La exposición, fruto de la colaboración entre el MAD, el Museo de Textiles de la Reina Sirikit y el Instituto de Artes y Oficios Sostenibles de Tailandia, reúne casi 200 piezas, desde las interpretaciones de Balmain de la seda tailandesa, el ikat y los bordados de hilo de oro, hasta las creaciones de alta costura de diseñadores emergentes. En el corazón de la muestra se encuentra un vestido de Balmain de la década de 1960, un testimonio de la singular colaboración entre la reina y el couturier.

Pero la historia no termina con la reina. Su nieta, la princesa Sirivannavari Nariratana Rajakanya, también ha seguido los pasos de su abuela, estudiando moda y textiles en Bangkok y París. Ahora, no solo defiende el legado de la artesanía tailandesa, sino que también dirige su propia marca, con planes de debutar en la pasarela parisina el próximo año.

En una entrevista exclusiva para Vogue, la princesa Sirivannavari reveló los secretos de su abuela, quien, según ella, utilizaba la moda como una forma de “moneda extranjera” para transmitir mensajes ocultos y promover la identidad tailandesa en el escenario mundial. “No olvidéis vuestra tierra y vuestra cultura”, le aconsejó la reina, “conservad lo bueno de Europa y llevadlo a Tailandia, y desarrolladlo. Y no olvidéis a los artesanos”.

La reina Sirikit, una figura icónica que trascendió la realeza, revitalizó una tradición que continúa inspirando a las nuevas generaciones. Su legado no se limita a la moda; es un símbolo de orgullo nacional, de apoyo a los artesanos y de la importancia de preservar la cultura. La exposición en París es un homenaje a su visión, una celebración de la moda como lenguaje universal y un recordatorio de que la verdadera elegancia reside en la autenticidad y la conexión con las raíces.

La princesa Sirivannavari, con su marca en ascenso y su compromiso con la artesanía tailandesa, es la prueba viviente de que el legado de su abuela sigue vivo, tejiendo un futuro brillante para la moda de Tailandia. La cifra habla por sí sola: más de 386.000 seguidores en Instagram, un testimonio del impacto global de su visión. La moda, al final, es mucho más que ropa; es una declaración de intenciones, una forma de contar una historia y un puente entre culturas.