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La postura al sentarse puede afectar tu salud intestinal

Recientemente, he notado que mi postura natural al sentarme –piernas cruzadas, espalda ligeramente encorvada– no me está haciendo ningún favor. Y no me refiero solo a mi espalda o a mi circulación. Aparentemente, la forma en que nos sentamos mientras comemos también puede influir en nuestra salud digestiva e incluso en nuestro microbioma.

La conexión entre postura y microbioma intestinal

Según el Dr. Álvaro Campillo, cirujano gastrointestinal y uno de los principales expertos en microbioma de Europa, la conexión entre la postura y la salud intestinal es sorprendente y científicamente plausible. El microbioma –la vasta comunidad de microorganismos que vive en nuestro tracto digestivo– hace mucho más que ayudar a la digestión. También juega un papel importante en la función inmunitaria, la salud de la piel e incluso el bienestar mental.

El Dr. Campillo explica que existe una relación directa entre la mala postura y el microbioma debido a tres efectos: un tránsito intestinal más lento, que es un factor de riesgo para el SIBO; una mayor acumulación y producción de gases; y una menor oxigenación del tracto digestivo, lo que interrumpe los mecanismos de defensa del sistema digestivo, siendo el primero de ellos el microbioma.

También existe un efecto indirecto. “La mala postura a menudo conduce a una reducción de la masa muscular, lo que contribuye a un aumento de la inflamación y la acumulación de radicales libres”, afirma Campillo.

Cuando uno se lo piensa, la conexión tiene sentido. Encogerse comprime el torso, lo que puede interferir tanto con la respiración como con la digestión. Según Campillo, también reduce la oxigenación de los tejidos y puede afectar a la función del nervio vago, que juega un papel clave en la regulación de la digestión. “Además, ralentiza el tránsito intestinal, lo que lleva a un aumento de los gases, el reflujo, la acidez de estómago, la hinchazón y el estreñimiento, y aumenta el riesgo de desequilibrio microbiano”, añade.

La mejor postura para una digestión óptima

La mejor postura para una digestión óptima

Si ya te estás enfocando en alimentos probióticos, la ingesta de fibra y cenar más temprano para apoyar el microbioma, una mejor postura merece un lugar en esa lista también. Para ello, Campillo recomienda sentarse lo más erguido posible mientras se come, con los hombros relajados, la espalda recta y ambos pies apoyados en el suelo. El objetivo es permitir que el cuerpo respire cómodamente y digiera sin tensión innecesaria.

“Algunos estudios han demostrado que la acumulación de gases es 10 veces menor al sentarse erguido en comparación con estar encorvado”, dice, “lo que contribuye a una mayor comodidad digestiva y a una mayor sensación de bienestar al comer”.

Todo esto sirve como un recordatorio útil de que la digestión no está influenciada solo por la comida que comemos. Nuestra posición corporal, nuestra respiración y la forma en que comemos dan forma a la experiencia. Y a veces, una mejor salud intestinal comienza no con un nuevo superalimento, sino simplemente sentándose un poco más erguido.