El cepillo de pelo se corona como nuevo símbolo de estatus
Olvídate del bolso de diseño o el móvil más novedoso. La última tendencia en estatus social se esconde en tu tocador: el cepillo de pelo. Lo que antes era una herramienta básica para el cuidado diario, ahora se ha transformado en un objeto de deseo, un accesorio exhibido en redes sociales que compite con los gadgets más punteros.
De la farmacia al lujo: una evolución sorprendente
Hace no mucho, un cepillo de pelo era un artículo de bajo coste, fácil de encontrar en cualquier farmacia. Hoy, marcas como Crown Affair, Oribe y ReFa lo ofrecen por más de 100 dólares, y los encuentras en boutiques exclusivas y grandes almacenes de lujo. Esta metamorfosis refleja un cambio profundo en la percepción de la Belleza y el cuidado personal.
La creciente preocupación por la salud del cabello y el cuero cabelludo ha impulsado la innovación en este sector. Los cepillos modernos prometen desenredar sin dañar, aportar brillo y, en algunos casos, incluso estimular el crecimiento capilar. La llamada “skinificación” del cuidado capilar, inspirada en las rutinas de skincare, ha disparado la demanda de cepillos de alta gama y masajeadores para el cuero cabelludo. Según Euromonitor, el mercado global de herramientas para el cabello crecerá un 2.3% hasta 2026, alcanzando los 377.9 millones de unidades.
Veronika Kandusova, experta de Euromonitor, señala que “los rituales de Belleza se asocian cada vez más con el bienestar emocional y la confianza”. Un estudio de Euromonitor de 2025 revela que el 75% de la población mundial afirma que una rutina de Belleza constante contribuye a su bienestar general.

Killabrush: la marca que desafía al mercado
Pero, ¿por qué el cepillo de pelo ha sido tradicionalmente ignorado, a pesar del creciente interés en tratamientos para el cabello? Penelope Cheshire y Matt Lumb, dos emprendedores del sector, se hicieron esta misma pregunta. Su respuesta: Killabrush, una nueva marca que busca revolucionar el mercado. Su primer producto, un cepillo de pelo con un precio de 32 dólares, viene en dos versiones: una para el uso diario y otra para el peinado con calor.
Cheshire, fundadora de Beauty Works, una marca de cuidado capilar y extensiones que alcanzó los 55 millones de libras esterlinas antes de ser adquirida por L Catterton, y Lumb, ex CEO de Tangle Teezer, empresa conocida por sus cepillos desenredantes, combinan su experiencia para ofrecer una solución innovadora.
La idea surgió de una investigación que reveló que los cepillos tradicionales acumulan aceite, producto capilar y, por ende, bacterias. “Los resultados de las pruebas de limpieza realizadas por el British Medical Group fueron, literalmente, ‘rancios’”, relata Cheshire. Lumb añade que, aunque se presta atención a la limpieza de brochas de maquillaje y cepillos de dientes, el cepillo de pelo ha quedado en una situación de olvido.
Killabrush se distingue por su tecnología antimicrobiana, que impide la reproducción y el crecimiento de microorganismos. A diferencia de otros productos, este aditivo no se aplica superficialmente, sino que se integra en la propia estructura del cepillo.

Más allá de la función: un accesorio de estilo de vida
La tendencia no se limita a la funcionalidad. Natalie Guselli, responsable de Belleza en la tienda departamental Liberty, observa una “amplia y creciente tendencia hacia rituales de Belleza más intencionales y elevados”. Los clientes buscan productos que transformen los momentos cotidianos en experiencias placenteras. Para muchos, el acto de cepillarse el pelo se ha convertido en un ritual meditativo, una forma de desconectar de las pantallas, especialmente entre las generaciones más jóvenes.
La popularidad de los vídeos de cepillado de pelo en plataformas como TikTok, impulsada por el ASMR (respuesta sensorial multisensorial), ha contribuido a este fenómeno. Un vídeo de un creador danés con más de un millón de visitas muestra la relajación que puede generar el sonido de las cerdas. Incluso Mason Pearson, una marca histórica reconocida por su diseño de almohadilla de caucho neumático, ha experimentado un “resurgimiento” entre la Generación Z, a pesar de alcanzar los 386 libras esterlinas.
La estética también juega un papel crucial. Flore des Robert, fundadora de La Bonne Brosse, explica que su marca nació de su propia experiencia con la pérdida de cabello tras el parto. Junto a su amiga Pauline Laurent, buscaron crear un cepillo que fuera a la vez funcional y visualmente atractivo, recuperando la belleza y el diseño que caracterizaban a los cepillos de sus abuelas. “Antes, los cepillos eran objetos de arte, hechos de plata, marfil y con formas preciosas. Se había perdido esa estética”, afirma Laurent.
El futuro de los cepillos de pelo parece estar marcado por la innovación científica y el diseño sofisticado. Como señala Veronika Kandusova, “los consumidores están cada vez más dispuestos a pagar un precio premium por soluciones respaldadas por la ciencia que prevengan el daño capilar”.
El lanzamiento de Killabrush podría ser el preludio de una nueva era en el cuidado del cabello, donde el cepillo de pelo deja de ser un simple instrumento para convertirse en un símbolo de estatus y bienestar.
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