Miles marcharán por la visibilidad lésbica y contra ice en nueva york

Nueva York se convirtió el sábado en escenario de una vibrante manifestación. Alrededor de 5.000 personas recorrieron más de dos millas, desde Bryant Park hasta Washington Square Park, en la 2026ª edición de la Marcha del Orgullo Lésbico de Nueva York (Dyke March). Una protesta con una trayectoria de tres décadas, que se mantiene fiel a sus orígenes: sin patrocinadores, sin permisos municipales y con una fuerza arrolladora.

Un grito contra la opresión, más allá de la orientación sexual

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Lejos de limitarse a la reivindicación de la visibilidad lésbica, la marcha se convirtió en una poderosa plataforma para denunciar otras formas de injusticia social. Este año, el lema “Hot Dykes Melt ICE” (Dykes Calientes Derriten ICE) canalizó la indignación hacia la persecución de inmigrantes indocumentados por parte de la Oficina de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE).

Las pancartas, un reflejo del espíritu combativo de la multitud, lucían mensajes como “Sapphic With an ICE Pick” (Sáfica con un pico de hielo) o imágenes conmovedoras de Liam Conejo Ramos, un niño detenido por ICE en enero. Pero también hubo espacio para la simple solidaridad. Muchos participantes, sin portar consignas, se unieron al cortejo buscando el sentido de pertenencia que ofrece una comunidad queer vibrante y diversa.

La fotógrafa Poupay Jutharat capturó la energía y la emoción de la jornada, plasmando en imágenes la fuerza de una marcha que, año tras año, se reafirma como un símbolo de resistencia y de lucha por la justicia. La cifra es contundente: 5.000 voces unidas en una sola demanda de igualdad y respeto.

Pero hay un detalle que define la esencia de la Dyke March: su independencia. Desde su fundación en 1993, ha operado al margen de las estructuras convencionales, manteniendo una autonomía que le permite articular demandas sin diluir. Esta actitud desafiante ha convertido a la marcha en un referente para movimientos sociales que buscan alternativas a los canales institucionales.

La marcha no solo es una protesta; es una celebración de la diversidad, una muestra de fuerza y un recordatorio de que la lucha por la justicia social es un compromiso constante. La comunidad queer de Nueva York, junto a sus aliados, ha demostrado una vez más que su voz no será silenciada.