El fracaso que impulsó a craig gillespie a crear 'supergirl'

Craig Gillespie, el director detrás de 'Supergirl', no siempre tuvo el camino allanado hacia el éxito en Hollywood. Su debut cinematográfico, la comedia 'Mr. Woodcock', fue un auténtico desastre, un fracaso tan rotundo que lo obligó a replantearse su enfoque del cine. Pero, como él mismo reconoce, a veces es en la derrota donde se encuentran las lecciones más valiosas.

De la humillación al aprendizaje: la historia de 'mr. woodcock'

En 2006, Gillespie, ya reconocido por su trabajo en publicidad, se embarcó en la realización de 'Mr. Woodcock', una comedia con clasificación R protagonizada por Billy Bob Thornton. La película, que narraba la rivalidad entre un autor y su antiguo profesor de gimnasia, no conectó con el público ni con la crítica, y las pruebas de proyección fueron tan negativas que el director se vio obligado a abandonar el proyecto antes de su finalización. El resultado fue un fracaso comercial y artístico que dejó a Gillespie sumido en la autocrítica.

“Aprendes más de tus fracasos que de tus éxitos”, afirma Gillespie en retrospectiva. “En mi corazón, sabía que no estaba funcionando, y no podía entender por qué”. La experiencia le enseñó una lección crucial: la importancia de conectar con la esencia de una historia y de rodearse de un equipo que comparta su visión. Un error que, sin duda, evitó al tomar las riendas de 'Supergirl'.

'Supergirl': una superheroína imperfecta y sin clichés

Ahora, Gillespie regresa a la gran pantalla con 'Supergirl', un spin-off de la exitosa saga de Superman que promete sorprender a los espectadores. Lejos de la grandilocuencia y el heroísmo convencional, la película presenta a Kara Zor-El (interpretada por Milly Alcock) como una superheroína atormentada por el trauma y la pérdida de su planeta natal, Krypton. Es una figura vulnerable, imperfecta y profundamente humana, que lucha contra sus propios demonios mientras intenta encontrar su lugar en el universo.

“Ella es tan descarada, viene de un lugar de trauma y se siente como una extraña, lo que rara vez vemos en una superheroína femenina”, explica Gillespie. “No está sexualizada. Es cruda y oscura, no sabes a dónde va esta película ni cómo va a terminar. Por todas estas razones, me emocionó hacer esta película de una manera que pudiéramos explorar el trauma y la pérdida”. La película, inspirada en el cómic 'Supergirl: Woman of Tomorrow', se aleja de los clichés del género y se centra en la complejidad emocional de su protagonista.

De la publicidad al cine: el viaje de un director australiano

De la publicidad al cine: el viaje de un director australiano

El camino de Gillespie hacia el cine no fue lineal. Nacido y criado en Sídney, Australia, el director inicialmente se sintió más atraído por el surf que por el séptimo arte. Fue su madre quien lo animó a estudiar artes, lo que le abrió las puertas a una beca en la School of Visual Arts de Manhattan. Fue en la vibrante Nueva York de los años 80, con su graffiti y su ambiente underground, donde Gillespie descubrió su pasión por el cine y comenzó a trabajar en publicidad, un campo que le proporcionó una sólida base técnica y creativa.

Tras el revés de 'Mr. Woodcock', Gillespie se reinventó con 'Lars and the Real Girl' (2007), una comedia dramática agridulce que le devolvió la confianza y le permitió explorar su sensibilidad única. Desde entonces, ha dirigido una serie de películas aclamadas por la crítica, como 'I, Tonya' (2017) y 'Dumb Money' (2023), consolidándose como uno de los directores más versátiles y talentosos de Hollywood.

A pesar de su éxito en el cine, Gillespie sigue manteniendo una conexión especial con la publicidad, un mundo que le enseñó a contar historias de forma concisa y efectiva. De hecho, su propuesta para 'Supergirl' incluyó una presentación visual de 120 imágenes que transmitían la atmósfera oscura y realista que buscaba para la película. “Quería que todo se sintiera vivido y sin pulir”, afirma Gillespie. “No quería que ella llevara el traje de superheroína hasta el final de la película. Quería verla pasar por este viaje emocional y llegar a un punto en el que pudiera ponerse ese traje. Es algo muy interesante que puede pasar en una película de superhéroes”.

Con 'Supergirl', Gillespie no solo desafía las convenciones del género, sino que también ofrece una reflexión profunda sobre la resiliencia humana y la capacidad de encontrar la esperanza en medio de la adversidad. Un mensaje que resuena con fuerza en un mundo cada vez más complejo y desafiante.

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