El caos astrológico nos tiene atrapados: ¿cuándo saldremos?
Si sientes que el universo conspira contra ti, no estás solo. La actual fase de Mercurio retrógrado en Cáncer ha desatado una ola de confusión, errores y reencuentros inesperados que están poniendo a prueba la paciencia de todos. Incluso los astrólogos, como la autora de estas líneas, no se han librado de sus efectos.
Un ex barista, un regalo envenenado y la espiral de la vergüenza
La anécdota personal de la autora es reveladora: un regalo de tarjeta para su cafetería favorita terminó en un encuentro incómodo con un ex amor. Las notas cariñosas en las tazas, que ella atribuyó a coqueteo, resultaron ser una costumbre del compañero de trabajo de su ex, dejando a la autora con una punzada de ego herido y la amarga constatación de que, en esta danza cósmica, a veces somos el fantasma del pasado para alguien más.
Pero este es solo un ejemplo de la generalizada sensación de desorden que se respira. Los olvidos, los errores garrafales (como el pago de una factura con una cantidad 100 veces superior a la correcta) y los percances cotidianos se acumulan, sumando tensión a una ya de por sí cargada situación.

La influencia de la barbault basket y otros planetas en danza
La raíz de este caos radica en la alineación planetaria. La fase de Mercurio retrógrado en Cáncer, un signo que lucha por salir de su zona de confort, se ve agravada por la aparición de la Barbault Basket, una configuración astrológica rara que anuncia un importante reinicio colectivo. Este fenómeno, que se intensificará entre el 19 y el 21 de julio, involucra a planetas como Júpiter en Leo, Urano en Géminis, Neptuno retrógrado en Aries y Plutón retrógrado en Acuario, formando una especie de cuna cósmica que presagia cambios sociales, avances tecnológicos y transformaciones institucionales.
La influencia de Neptuno y Plutón, ambos en retroceso, añade una capa extra de confusión y estancamiento. Nos obliga a confrontar ilusiones y a replantearnos nuestro crecimiento personal, un proceso que, aunque necesario, puede resultar desestabilizador.
La clave ahora es la adaptación. El 29 de julio, la luna llena en Acuario traerá consigo una confrontación de todo lo vivido durante el retroceso, una especie de ajuste de cuentas cósmico. Por eso, es fundamental actuar con cautela, ser comprensivo y evitar caer en provocaciones. La fase de retroshade, que se extenderá hasta el 6 de agosto, promete ser aún más intensa.
La astrología nos ofrece una perspectiva, pero la responsabilidad de navegar este torbellino nos compete a cada uno. Esperemos que podamos encontrar la serenidad necesaria para sortear esta última fase de Mercurio retrógrado y prepararnos para lo que nos depara el eclipse season. Al final, la resiliencia es nuestra mejor herramienta.
