El desembarco de la moda australiana: sydney se convierte en el nuevo escenario global
Sydney siempre ha evocado imágenes del Opera House, el Harbour Bridge y las olas de Bondi. Pero ahora, la ciudad australiana se prepara para una nueva identidad: un epicentro de la Moda global. La Australian Fashion Week (AFW), bajo la dirección del Australian Fashion Council (AFC), ha encontrado su nuevo hogar en el Museum of Contemporary Art, un cambio estratégico que busca catapultar el talento australiano a la escena internacional.
Un escenario icónico para atraer miradas
La decisión de abandonar el espacio industrial de Carriageworks por el emblemático museo no es casualidad. Kellie Hush, fashion director de AFW, lo explica con claridad: “Las imágenes de modelos frente al Opera House o el Harbour Bridge se viralizan al instante.” Evoca una estética instantáneamente reconocible, un sello distintivo que busca atraer a compradores y prensa de todo el mundo.
El cambio de manos, tras la salida de IMG después de casi dos décadas, ha traído consigo una nueva filosofía. El AFC, operando bajo un modelo sin fines de lucro, aspira a democratizar la AFW, haciéndola accesible a más marcas y sirviendo como plataforma de lanzamiento para el mercado internacional. “Australia es un país relativamente pequeño”, señala Hush, “y para que una empresa realmente prospere, debe mirar más allá de nuestras fronteras.”
El desafío, como suele ocurrir, radica en la financiación. La expansión internacional conlleva costos significativos, por lo que el AFC se enfoca en conectar a las marcas con mayoristas que puedan facilitar la transición. La semana de la Moda no solo incluirá desfiles, sino también showrooms y reuniones coordinadas, con la presencia de gigantes como Net-a-Porter, que extenderá su búsqueda de talento a Melbourne y Byron Bay.

De la ceremonia ancestral a las nuevas promesas
La edición de 2025, que se desarrollará del 11 al 15 de mayo, comenzará con un “Welcome to Country”, una ceremonia de reconocimiento de la tierra, reflejo de la creciente conciencia cultural en la industria. La semana se inaugurará con un desfile de Carla Zampatti, seguida por el regreso triunfal de Maticevski, cuyo fundador, Toni Maticevski, no se veía en AFW desde hace una década. Aje, Bianca Spender, Beare Park, Ngali, Nicol & Ford y nombres emergentes como Courtney Zheng y Esse, completan el calendario principal, junto con los favoritos Alix Higgins e Iordanes Spyridon Gogos.
Pero la verdadera magia, como suele suceder en Nueva York y Londres, ocurre fuera de los desfiles oficiales. Vogue Australia, en colaboración con First Nations Fashion and Design, organizará un evento especial el domingo por la noche, destacando el trabajo de diseñadores indígenas y promoviendo una mayor representación en la industria. Albus Lumen, por su parte, cerrará la semana con un desfile fuera de calendario el viernes.

Un impulso para el talento australiano
Alice Birrell, deputy editor de Vogue Australia, se muestra optimista ante el nuevo liderazgo del AFC. “Anticipo una industria renovada y re-energizada, con una oportunidad para redefinir su rumbo.” El énfasis se ha puesto en los diseñadores, en darles una voz y una plataforma para moldear el futuro de la Moda australiana.
La AFW ha atraído a 10 compradores internacionales este año, y Hush espera aumentar ese número el próximo año. La estética de resort y estilo de vida que caracteriza a la Moda australiana, con su aire relajado y femenino, es un imán para los minoristas. Brigitte Chartrand, chief buying and merchandising officer de Net-a-Porter, destaca la relevancia de estar presente en persona para “captar el pulso del mercado.” La situación geopolítica actual, con los conflictos en Medio Oriente, ha generado cierta cautela en los viajes, pero no ha logrado frenar el interés por la Moda australiana.
Y aunque los costos de participar en la semana de la moda pueden ser prohibitivos, el AFC ha recibido alrededor de 200 solicitudes para mostrarse este año, una señal de la vitalidad y el potencial del diseño australiano. La ubicación en el Museum of Contemporary Art, con vistas al puerto, “reforzará la imagen de la moda australiana como algo conectado con la naturaleza y la luz”, concluye Birrell. El futuro de la moda australiana se vislumbra brillante, impulsado por un nuevo escenario y una ambición global.
