El latex irrumpe en la alta costura: ¿fetichismo o vanguardia?
La pasarela de la alta costura, tradicionalmente un santuario de la seda y el encaje, ha sido invadida por un material inesperado: el látex. Lo que comenzó como un susurro en las colecciones de otoño/invierno 2026 se ha convertido en un rugido, desafiando las convenciones y redefiniendo los límites de la creatividad en el mundo de la Moda.
Schiaparelli: un abismo de látex
La casa de Schiaparelli, liderada por Daniel Roseberry, ha sido la punta de lanza de esta revolución. Sus colecciones presentaban criaturas marinas que parecían emerger de las profundidades abisales, con la mitad de los diseños incorporando látex o silicona. Roseberry, inspirado por los misterios del océano, nos sumergió en un universo donde la belleza se entrelaza con lo inquietante, creando siluetas que parecían esculpidas en un material alienígena. La colaboración con un estudio parisino especializado en la creación de prótesis realistas, incluso bebés, añadió una capa de surrealismo y provocación a la propuesta.

Dior y gaultier: reinterpretando un clásico
Pero Schiaparelli no es la única casa que ha abrazado el látex. Jonathan Anderson, en Dior, se unió a la artista visual Lynda Benglis para reinterpretar sus obras pioneras en el uso del látex líquido vertido sobre el suelo, un guiño a la técnica de Jackson Pollock. El resultado fueron vestidos con un brillo iridiscente que evocaba derrames de petróleo, una imagen impactante y cargada de simbolismo. Jean Paul Gaultier, en su debut en la alta costura, contorsionó el cuerpo con siluetas futuristas, utilizando TPU (Poliuretano Termoplástico) y látex para crear un efecto de glitch digital.

El arte del látex: más que una apariencia
La incorporación del látex en la alta costura no es simplemente una cuestión estética; es un desafío técnico. Laura Pulice, fundadora de VEX Clothing, experta en el uso de látex para diseñadores como Lady Gaga, Beyoncé y Kim Kardashian, explica que “el látex no se cose como una tela convencional; cada costura se corta plana y se encola a mano, panel por panel, de forma similar al trabajo en cuero fino”. Este proceso artesanal, que requiere una labor intensiva y personalizada, es la esencia misma de la alta costura.
Además, el látex ofrece posibilidades ilimitadas en cuanto a texturas, colores y acabados. “El látex absorbe el pigmento como ningún otro material”, añade Pulice. Esta versatilidad ha sido aprovechada por diseñadores como Rick Owens, quien colaboró con Florence Druart de Torture Garden Latex para crear un imponente capa de látex pesado para su colección de primavera 2027.
De fetichismo a icono de moda
El látex, históricamente asociado al mundo del fetishismo, ha recorrido un largo camino. En la década de 1990, Helmut Lang ya experimentó con el material, creando vestidos que, según The New Yorker, “apenas atenúan las connotaciones sexuales del látex”. Hoy, el látex se presenta en la alta costura como un material de vanguardia, despojado de sus viejas asociaciones y elevado a la categoría de icono de la Moda. Incluso Zendaya, la musa de Hollywood, lució un bustier de látex blanco diseñado especialmente para la premiere londinense de “The Odyssey”, un testimonio del poder y la versatilidad de este material.
La incursión del látex en la alta costura no es una simple tendencia pasajera; es una declaración de intenciones. Los diseñadores están desafiando los límites de la creatividad, explorando nuevos materiales y redefiniendo el concepto mismo de la elegancia. El látex, una vez relegado a los márgenes de la Moda, ha encontrado su lugar en el corazón de la alta costura, y su futuro parece tan brillante como su superficie pulida.
