El rapero fakemink declara la guerra al poliéster: ¿el fin de una era?

La Moda está en ebullición. El rapero británico Fakemink, conocido por su estilo vanguardista y sus letras provocadoras, ha encendido el debate sobre uno de los materiales más omnipresentes en la industria: el poliéster. En una entrevista exclusiva para la edición de marzo de British Vogue, el artista ha expresado su absoluto rechazo a la fibra sintética, desencadenando una ola de reacciones y replanteamientos sobre el futuro de la sostenibilidad en la Moda.

El origen de la aversión: una influencia maternal

La postura de Fakemink no es fruto de una simple capricho estético. Según sus propias palabras, la semilla de su aversión al poliéster fue sembrada por su madre, una ex asistente de ventas de lujo que le introdujo a la calidad de las fibras naturales. “Mi madre siempre me educó en el valor de las telas nobles”, confesó el rapero. “Después de probar algodón, denim, lana y cachemira, el poliéster se convirtió en algo impensable para mí.”

El debate se intensifica: ¿villano o víctima de la moda rápida?

El debate se intensifica: ¿villano o víctima de la moda rápida?

Las declaraciones de Fakemink, que rápidamente se viralizaron en redes sociales, han reavivado un debate ya latente. Raffaella Scimeca, CMO del grupo manufacturero italiano Gruppo Florence, señala que “el poliéster se ha convertido en un tema visible en el debate de la Moda, especialmente en las redes sociales, donde la composición de las telas se juzga con rapidez y superficialidad”. La realidad es que, pese a la creciente conciencia de los consumidores, la producción de poliéster se ha disparado, impulsada por la aceleración implacable de la Moda rápida. Según Changing Markets Foundation, hasta el 69% de los materiales utilizados en la industria provienen de fuentes sintéticas.

La alta costura también cede: poliéster en las pasarelas de diseño

La alta costura también cede: poliéster en las pasarelas de diseño

Lo que ha sorprendido a muchos es la presencia del poliéster en las pasarelas de alta costura. En las colecciones de Fall/Winter 2026, junto a la omnipresente laticería, se observaron prendas de plástico impermeable en desfiles de renombre. Katya Moorman, editora de No Kill Magazine y profesora del Pratt Institute, lo define como “grotesco”: “No hay nada de lujoso en usar materiales que dañan a las personas y al planeta. Es lo opuesto al lujo.” Su revista incluso lanzó una campaña, “Luxury Loves Polyester”, mostrando ejemplos de prendas de Gucci, Balmain y Miu Miu que incorporan la controvertida fibra.

Un material con doble cara: de “milagro” a paria

El poliéster no siempre ha sido el blanco de las críticas. Tras el desarrollo del nailon, se comercializó en las boutiques de Nueva York como Dacron hace 75 años, promocionándose como un “milagro” que no se arrugaba, rasgaba, decoloraba ni desvanecía. Sin embargo, en los años 70, se asoció con la ropa barata y sin gracia. Su redención llegó en la década de 1990 con la introducción del PolarFleece de Patagonia y, posteriormente, el Dri-Fit de Nike, revolucionando el mundo del deporte. En los años 2000, se convirtió en un combustible para la Moda rápida, impulsado por la demanda de e-tailers como H&M y Topshop.

El costo oculto: impacto ambiental y riesgos laborales

Pero la euforia no duró mucho. El poliéster representa el 43% de las emisiones de CO2e provenientes de la producción de fibras. Además de su impacto climático, su uso conlleva riesgos para la salud de los trabajadores en las fábricas, expuestos a químicos tóxicos y cancerígenos. Virginia Postrel, autora de “The Fabric of Civilization”, lo resume: “El poliéster flauta varias normas culturales poderosas. Es artificial, violando la idealización de la naturaleza que se remonta al período Romántico”.

La nuance necesaria: no todo el poliéster es igual

A pesar de la controversia, muchos diseñadores recurren al poliéster por sus propiedades únicas: resistencia al agua, secado rápido, elasticidad y capacidad para mantener la forma y el color. Vincenzo Cangiolio, presidente de Lanificio Cangioli 1859, argumenta que “en ciertas condiciones, es esencial”. Incluso las marcas que priorizan las fibras naturales a menudo utilizan poliéster para hilos, adornos y etiquetas. La clave, según Ione Gamble, fundadora de Polyester Zine, está en entender el contexto: