La pasarela se estrecha: la moda vuelve a castigar a las tallas reales

Hace tres años, cuando lanzamos el informe de Vogue Business sobre la inclusión de tallas, creí que un medio de la envergadura de Vogue poniendo el foco en esta carencia obligaría a las marcas a replantearse su obsesión por los cuerpos delgados. Pensé que un simple gesto de reconocimiento hacia aquellas que se atrevían a incluir tallas 'curvas' sería suficiente para generar un cambio real. La realidad, sin embargo, ha demostrado que mi optimismo rayaba en la ingenuidad.

El reinado de la talla 0 sigue intacto

Los datos del último informe de Size Inclusivity de Vogue Business pintan un panorama desolador. En la Moda femenina, la proporción de modelos talla 0-4 (la talla más pequeña) ha alcanzado su punto álgido esta temporada. En los últimos siete ciclos de informes, las tallas rectas han aumentado en dos puntos porcentuales, pasando del 95,6% en Invierno 23 al 97,6% en Invierno 26. Paralelamente, la representación de las tallas medianas (6-12) ha disminuido drásticamente, de un 3,8% a un escaso 2,1%. Y lo que ya era preocupante, la visibilidad de las mujeres plus size (14+) se ha desplomado hasta la mitad, situándose en un ridículo 0,3%.

Esos picos temporales de inclusión de tallas medianas y plus size que vimos en primavera (SS24 y SS25) ahora parecen anomalías aisladas, meras desviaciones de una tendencia general a la exclusión. Y no es casualidad: la mayoría de las prendas 'inclusivas' que se ven en las pasarelas son vestidos de verano elásticos, fáciles de adaptar a diferentes tallas. Pero, ¿dónde están las opciones para las que no encajan en esa imagen idealizada?

De la

De la 'conservadurismo' a la obsesión por la delgadez extrema

El contexto no ayuda. Desde el auge de la conservadurismo en la Moda, pasando por el efecto de las dietas basadas en GLP-1 y la creciente obsesión por la 'lookmaxxing' (la búsqueda de la optimización radical del aspecto físico), las marcas han abandonado la pretensión de preocuparse por la inclusión de tallas. Muchas han optado por una delgadez extrema, diseñando prendas que la acentúan.

En las últimas temporadas, hemos llegado a un punto en el que se escuchan jadeos en el público al ver desfilar a modelos extremadamente delgadas, o la atención de los medios se centra en sus figuras esqueléticas después de las ceremonias de premios de Hollywood, en lugar de en la ropa que visten. Mientras tanto, vemos desfilar camisetas con curvas falsas proyectadas digitalmente o prendas ajustadas con acolchado en las caderas, un intento desesperado de simular una figura que ya no existe en la realidad.

La ironía es palpable: las marcas nos dicen, para el informe de Vogue Business, que ofrecen tallas medianas, mientras describen la ropa, no a las personas que la usan. Y muchas de las marcas que contactamos, especialmente las que carecen de inclusión de tallas, simplemente ignoran nuestras solicitudes de comentarios.

Como mujer talla 6-8, me encuentro en la categoría de 'talla mediana' según los estándares de la pasarela, pero soy consciente de que tengo más opciones que la mayoría. Sin embargo, como profesional de la Moda, veo que la presión por ser delgada se intensifica, tanto para las celebridades como para las modelos y las personas comunes.

El tokenismo, un espejismo de inclusión

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La investigación de Abisola Omole, conocida como ‘Abi Marvel’, es un testimonio de esta realidad. En su serie