La moda se mira al espejo: ¿inclusión real o simple marketing?
La pasarela, tradicionalmente un escaparate de cuerpos etéreos, ha dado señales de cambio. Balenciaga y Givenchy, nombres que resuenan en el lujo, incluyeron modelos de tallas medianas y plus size en sus desfiles de esta temporada. Pero, ¿es un avance genuino o una maniobra más para capitalizar una demanda creciente?

La desilusión de los datos
Las cifras, frías y contundentes, pintan un panorama poco alentador. De los 7.817 diseños presentados en 182 desfiles para la temporada Otoño/Invierno 2026, el 97.6% correspondían a tallas rectas (US 0-4). El 2.1% a tallas medianas (US 6-12) y apenas un 0.3% a tallas plus size (US 14+). Un descenso respecto a la temporada anterior, donde el porcentaje de modelos plus size alcanzaba el 0.9%. La tendencia, lejos de ser una revolución, parece un espejismo.
Chloe Rosolek, casting director, apunta al quid de la cuestión: “La limitación fundamental reside en los rangos de tallas que las marcas ponen a disposición de sus distribuidores”. Tiffany Hsu, jefa de compras de Mytheresa, matiza:
