Alabama y carolina del sur desafían a roberts: ¿fin de la redistribución estratégica?
La estrategia del Tribunal Supremo de John Roberts para consolidar una mayoría conservadora ha encontrado una inesperada resistencia en el sur de Estados Unidos. Lo que parecía un camino despejado hacia la manipulación de distritos electorales se ha topado con la realidad de las cortes federales y la pragmática Política, dejando en entredicho la capacidad del Supremo para imponer su voluntad.
Alabama: el golpe judicial a la redistribución racista
En Alabama, un tribunal federal ha rechazado el mapa redistributivo diseñado por la legislatura estatal, liderada por el Partido Republicano, que buscaba diluir el voto negro. La decisión, contundente, ordena a Alabama mantener el mapa actual, que garantiza dos distritos mayoritariamente negros, utilizados en las elecciones de 2024. Los jueces no solo desestimaron el argumento de que los legisladores se guiaron por consideraciones puramente partidistas, sino que señalaron explícitamente que el mapa fue creado para “distribuir a los votantes negros a través de diferentes distritos con el fin de diluir sus votos, al menos en parte debido a que eran negros”. La cifra habla por sí sola: un rechazo frontal a la manipulación racial del mapa electoral.
Pero hay un detalle que complica aún más el panorama. Este caso, previsiblemente, terminará ante el Tribunal Supremo, donde la mayoría conservadora podría intentar revertir la decisión. La pregunta que se cierne sobre el futuro de la redistribución es si el Supremo está dispuesto a ignorar las decisiones de las cortes inferiores y a validar abiertamente prácticas que parecen violar la Constitución.

South carolina: la senado se planta ante la casa blanca
La resistencia no se limita a las cortes. En South Carolina, el Senado estatal, dominado por republicanos, ha rechazado un plan impulsado por la Casa Blanca para cancelar las elecciones primarias y reprogramarlas bajo nuevos distritos. El objetivo, según fuentes internas, era eliminar el distrito representado por James Clyburn, un veterano legislador negro y figura clave en la victoria de Joe Biden en 2020. La justificación oficial, la necesidad de revisar los distritos, suena hueca ante la inminencia de las elecciones.
El senador republicano Richard Cash, con una frase que resume la situación, declaró: “South Carolina citizens are going to the polls today. And neither my conscience or common sense is going to let me stop an election that is already underway”. Un gesto de pragmatismo político que, sin embargo, ha enfurecido a la Casa Blanca, que parece dispuesta a sacrificar la legalidad y el proceso democrático en aras de un objetivo político. Clyburn, por su parte, no ha tardado en criticar la actitud de la administración, acusándola de “despreciar el proceso y la Constitución” en favor de “hacer lo que quieren”.
La situación en South Carolina pone de manifiesto una fractura dentro del propio Partido Republicano, con algunos legisladores expresando preocupación por las posibles consecuencias de una redistribución agresiva, que podría terminar perjudicando a los republicanos al introducir votantes demócratas en distritos tradicionalmente conservadores. La ironía es palpable: la búsqueda de una victoria Política a cualquier precio podría terminar en una derrota estratégica.
La resistencia en Alabama y South Carolina, aunque aún incipiente, plantea serias dudas sobre la capacidad del Tribunal Supremo y de la administración para imponer su agenda de redistribución. El juego político, al parecer, es más complejo de lo que algunos calculaban, y el sur de Estados Unidos, lejos de ser un territorio homogéneo, se revela como un campo de batalla donde la estrategia y la pragmática se imponen a la ideología.
