El pentágono temía el caos climático: documentos secretos revelados

La Administración Biden, en una movilización que pocos anticipaban, se enfrentó a una amenaza que trascendía las fronteras geopolíticas: el cambio climático. Y no lo hizo desde la teoría, sino desde la planificación estratégica, como revela un reciente hallazgo del National Security Archive. Documentos de 2021, ahora desclasificados, muestran una preocupación profunda dentro del Pentágono y el Departamento de Estado por la inestabilidad Política y social que el calentamiento global podría desatar, incluso en Europa.

Modelos predictivos y escenarios de crisis en áfrica

Modelos predictivos y escenarios de crisis en áfrica

Lejos de limitarse a evaluar el impacto logístico en la Marina, como el aumento del nivel del mar, los informes revelan una visión mucho más amplia. El Pentágono, anticipando escenarios de crisis, realizó el ejercicio “Elliptic Thunder”, un simulacro a gran escala que involucró a agencias como la CIA, la NOAA y la USAID. El escenario, centrado en África Oriental, exploró las consecuencias de olas de calor extremas, sequías, inseguridad alimentaria, inundaciones y el auge del extremismo violento, todo ello exacerbado por el fenómeno de El Niño.

La clave está en la coordinación interinstitucional. El ejercicio, estructurado en torno a un modelo de “Blue Team” (Gobierno de EE. UU.), “Red Team” (adversario) y “Green Team” (aliados y científicos), buscaba anticipar y prepararse para los riesgos futuros. Pero la amenaza no se limita a África. Un informe confidencial de la INR (Intelligence Resource Network) alertaba sobre “fisuras políticas” en Europa, impulsadas por las desigualdades climáticas: el sur, asolado por olas de calor y sequías, frente al norte, que se beneficiaría de la expansión de tierras cultivables.

Lo que nadie cuenta es la reacción Política. El informe preveía que grupos populistas, y países dependientes de los combustibles fósiles como Polonia y Hungría, obstaculizarían la transición hacia las energías renovables, argumentando los costos económicos. La crítica ya no se dirige a la ciencia del clima, sino a las consecuencias económicas de combatirla. La cifra habla por sí sola: un aumento de la temperatura desigual entre el norte y el sur de Europa podría ampliar la brecha de ingresos en un porcentaje significativo, alimentando tensiones sociales y políticas.

Mientras tanto, la administración Trump, en una jugada que ha generado controversia, intentó eliminar datos y documentos relacionados con el cambio climático del acceso público. Un esfuerzo que contrasta con la movilización actual, donde la respuesta a la crisis climática se ha convertido en una prioridad nacional.

La ironía es palpable: mientras se invierte en modelos predictivos y ejercicios de simulación, se cuestiona la validez misma de la amenaza que se pretende combatir. La negación no se limita a negar la ciencia; se niega la realidad de las consecuencias políticas, económicas y sociales que ya están en marcha.