Louisiana: el regreso del apartheid electoral
El estado de Louisiana se encuentra sumido en una crisis constitucional que evoca fantasmas del pasado, con una velocidad y una precisión quirúrgica que escapan a la comprensión inmediata. Lo que parecía una victoria legal para el gobernador Jeff Landry se revela como una estrategia deliberada para erosionar los derechos de voto de las minorías, tras una reciente decisión judicial que ha desatado una oleada de indignación y preocupación.
La anulación de una elección y la desaparición de un cargo
Landry, tras declarar un estado de emergencia, anuló una elección en la que ya habían participado cientos de votantes. La razón oficial, un pretexto. El verdadero objetivo: eliminar el puesto de procurador del tribunal penal de Nueva Orleans, ocupado por Calvin Duncan, un hombre que tras pasar casi tres décadas injustamente encarcelado por un asesinato que no cometió, ganó las elecciones de forma democrática. La respuesta del legislatura estatal fue fulminante: simplemente eliminó el cargo. Un golpe de efecto que ha sido frenado temporalmente por una orden judicial, pero que deja al descubierto las intenciones de Landry.
La maniobra, que algunos comparan con una versión racializada de la “Hora Roja” de Star Trek, donde la libertad individual se disuelve en un control mental colectivo, ha generado una profunda alarma. El congreso estatal se enfrenta ahora a un debate sobre la eliminación de los distritos congresionales de mayoría minoritaria, una jugada que, según los críticos, busca revivir tácticas racistas de antaño.

Un activista recuerda las batallas perdidas
Press Robinson, un veterano activista de los derechos civiles con 88 años a sus espaldas, observa con amargura cómo décadas de lucha se deshacen ante sus ojos. Robinson, rodeado de recuerdos de una vida dedicada a la igualdad, se siente como si sesenta años de progreso se estuvieran desmoronando. “La discriminación no ha desaparecido”, afirma, “y necesitamos un camino para que personas como yo lleguemos a los consejos del condado, a las asambleas estatales y al Congreso para ayudar a moldear las políticas para toda América”.
Robinson, con la voz cargada de emoción, traza un paralelismo inquietante entre la situación actual y la época de la Reconstrucción, cuando los afroamericanos disfrutaron de un breve período de poder político en el sur antes de que fuera brutalmente reprimido. “La historia se está repitiendo”, sentencia, evocando la frase “Libres por fin, libres por fin, gracias a Dios Todopoderoso, los blancos están libres por fin”.
La decisión del Tribunal Supremo, que considera que los avances en el voto de las minorías justifican una revisión de la Sección 2, ha sido aplaudida por figuras como Donald Trump, pero para Robinson y muchos otros, representa un retroceso alarmante hacia un pasado que creían superado. La pregunta que resuena es si la justicia prevalecerá o si Louisiana se convertirá en un laboratorio de políticas regresivas que amenazan con desmantelar los logros del movimiento por los derechos civiles.
