Gen z renuncia al 'clout': ¿emprendedores o intelectuales, la nueva ambición?

La Generación Z, esa cohorte nacida entre 1997 y 2012, ha sido caricaturizada como una legión de aspirantes a influencers obsesionados con TikTok. Pero la realidad, según datos recientes, es mucho más compleja y, quizás, más esperanzadora. La fiebre por la fama fácil parece estar decayendo, dando paso a aspiraciones más sólidas y, sorprendentemente, menos expuestas.

El declive del

El declive del 'hi guys, welcome to my channel!'

Un reciente sondeo de Yahoo! revela que solo un 5% de los jóvenes entre 14 y 29 años sueñan con convertirse en influencers. Esta cifra contrasta radicalmente con un estudio de Morning Consult de 2023, que situaba ese porcentaje en un alarmante 57%. ¿Qué ha cambiado? La respuesta podría estar en la convergencia de varios factores: la irrupción de la inteligencia artificial, que está erosionando las oportunidades laborales de nivel inicial, y la fragmentación del panorama de las Redes Sociales, plagado de bots y deepfakes.

Pero la verdadera sorpresa radica en las nuevas aspiraciones que emergen. El título de “emprendedor” encabeza la lista de deseos de un 18% de la Generación Z, y lo que es más significativo, un emprendedor que prefiere mantenerse alejado de los focos mediáticos. Parece que la vida de Elon Musk, con su exposición constante y sus polémicas, no es precisamente el modelo a seguir que imaginaban.

Otro porcentaje considerable, el 17%, anhela convertirse en un intelectual o profesor respetado. Aunque, como señala la investigación, existe el riesgo de que esta aspiración se traduzca en la proliferación de podcasts de autoayuda que regurgitan pseudociencia sin rigor. Esperemos que no sea así.

Y, en un giro inesperado, el 14% de los jóvenes sueña con ejercer la abogacía. Un 3% se inclina por la construcción y los oficios, una tendencia que Employment Hero, una firma de recursos humanos, ha documentado con un aumento del 16.8% en la entrada de la Generación Z en estos sectores, impulsada por los despidos masivos en las industrias de cuello blanco.

La clave está en la búsqueda de estabilidad. En un mundo marcado por crisis financieras, una pandemia global, el avance imparable de la IA, una crisis del coste de vida y un mercado inmobiliario que se asemeja a una torre de Jenga a punto de derrumbarse, la Generación Z parece haber comprendido que la fama y el 'clout' son efímeros. Prefieren la seguridad de ser sus propios jefes, con un equilibrio entre vida laboral y personal que les permita construir un futuro más sólido.

La ironía es palpable: mientras la Generación Z busca refugio en la estabilidad y la vida “analógica”, los vídeos que documentan la rutina de una oficina – el traje impecable, la ensalada en el tupper, el aroma a desinfectante – se viralizan, evocando un anhelo por la estructura y la predictibilidad que muchos desconocen.

Quizás, después de todo, la Generación Z no sea tan ingenua como se pensaba. Tal vez estén construyendo un futuro más pragmático, uno donde el éxito se mide en términos de autonomía y bienestar, y no en número de seguidores.